¿Dónde se habla catalán?
Actualmente, la lengua catalana se habla en cuatro países diferentes. El que nos interesa es, obviamente, España. Efectivamente, en España, el catalán es la lengua propia y cooficial junto al castellano en Cataluña, en las Islas Baleares y en la mayor parte de la Comunidad Valenciana.
Los datos del Idescat (Instituto de Estadística de Cataluña) del año 2013, afirman que tres de cada cuatro catalanes (73%) hablan español y solo uno de cada tres (36%) lo usan como lengua habitual.
Como podemos ver en el gráfico precedente, curiosamente, el porcentaje más bajo del conocimiento del catalán (70,4%) se registra en la región más poblada, el área metropolitana de Barcelona. Es una región que conoció un crecimiento muy rápido debido a la inmigración. Eso es uno de los factores que contribuyó a la regresión del idioma.
¿En qué situación se encuentra el catalán en la educación?
En las escuelas de Cataluña, las clases son mayoritariamente en catalán. Este hecho ha permitido que toda la gente de menos de 40 años que haya residido durante décadas en Cataluña tenga una competencia perfecta en la lengua. Entonces, en Cataluña, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana son las personas más jóvenes quienes entienden mejor el catalán y son más capaces capaces de hablarlo.
En el nivel universitario, también en Cataluña, más del 70 % de los alumnos realizan el examen de ingreso a la universidad en catalán, y en las diferentes universidades, el uso del catalán como lengua docente se sitúa entre el 60 y el 100 %.
La fragilidad del catalán
Como hemos visto más arriba, se puede concluir que el catalán se encuentra en una buena situación. Primero, es el idioma cooficial de la comunidad autónoma de Cataluña y es la lengua dominante que se enseña en todo el sistema educativo. También, es importante destacar que esta lengua tiene una amplia presencia en el ámbito público y las políticas lingüísticas de las últimas tres décadas.
Antes de estas últimas tres décadas, era la época Franquista en España y el idioma sufrió de un retroceso significativo durante este periodo. El dictador Franco había decidido excluir el catalán de la esfera pública y administrativa, y esta situación duró casi 40 años. Obviamente, esta decisión fue uno de los factores que favoreció el debilitamiento del catalán.
Sorprendentemente, aún hoy, el catalán es la lengua cooficial de Cataluña. Se puede decir que es un buen ejemplo de determinación de la población.
Pero, a pesar de esto, sentimos una fragilidad dentro del idioma. Aunque el número de jóvenes capaces de usar el catalán está aumentando debido al sistema educativo, hay diversos factores o acontecimientos que contribuyen a favorecer este pensamiento de fragilidad y incluso, de un futuro incierto.
Por una parte, el factor de la inmigración rápida e importante sobre todo en las grandes ciudades tiene un papel importante en la regresión de la lengua, es decir, en su uso y su conocimiento. Las últimas estadísticas de Cataluña apoyan esta afirmación.
Por otra parte, los firmantes del manifiesto contra el bilingüismo en Cataluña no creen en la supervivencia del catalán. Dicen que el castellano ejercerá una situación dominante política sobre el catalán. Según ellos, el idioma estaría en peligro.
Obviamente, esta declaración se vuelve aún más seria con el nacimiento de diferentes movimientos como la soberanía de Cataluña, por ejemplo. También, hay otro movimiento más reciente que aboga por la segregación de Barcelona y Tarragona para convertirse en una comunidad autónoma de España. Es una gravísima amenaza a las empresas que podría provocar el traslado de las sedes de muchas de ellas y por consiguiente, amenazaría la convivencia lingüística. Es un peligro presente para el futuro del catalán pero por el momento, hablamos de hipótesis y no de realidad.
Diferencias con el castellano
Se observan varias diferencias entre el castellano y el catalán, tanto fonéticas como escritas y como lexicales.
Primero, podemos ver diferencias en los sonidos producidos en catalán. Por ejemplo, en esta lengua, cuando una palabra se termina con una vocal + d, la d final se pronuncia como una t. Así, en la palabra « ciudad », el catalán pronunciará [sjudæt] (« ciudat »). Hay también una diferencia fonética entre las letras b y v que no existe en castellano. De hecho, la b es bilabial y la v es fricativa, es decir ambas letras se pronuncian como sus equivalentes en francés o inglés. Otro ejemplo, cuando una palabra tiene una s sola, como en la palabra « casa », esta s pasa a ser sonora, es decir la cuerdas vocales vibran, transformando el sonido [s] en [z]. Así, la palabra «casa» se pronuncia [cæzæ] y no [cæsæ].
Segundo, el catalán escribe palabras diferentemente del castellano. Por ejemplo, aunque el catalán no tiene la ñ, tiene un sonido igual, escrito ny, como en la palabra « pinyata ». Además, hemos dicho en el párrafo anterior que la d final se pronuncia como una t cuando la palabra termina con vocal + d. Pues esta diferencia fonética se encuentra en escrito. Por ejemplo, la palabra « neboda », que significa « sobrina », se escribe « nebot » en masculino. Así, podemos ver que la palabra « nebod » (terminando en vocal + d) pasa a ser « nebot ». La misma cosa ocurre en la palabra « cunyada » (cuñada): en masculino, se escribe « cunyat » (cuñado) (aquí se observa la pérdida de la o final también). Otra importante diferencia escrita en catalán son los artículos definidos. Véase la tabla abajo para las varias reglas sobre los artículos:
Finalmente, existen diferencias en el léxico. Varias palabras tienen influencia del francés, como la palabra « oncle », que significa « tío ». Las palabras « cosí », « cosina » y « cosins » (primo, primas, primos) también reflejan la influencia del francés. Esa influencia puede explicarse por la proximidad de las regiones que hablan catalán a Francia. También, el catalán integra varias palabras de otras lenguas romances.
En conclusión, podemos decir que el catalán tiene una posición importante en España. Con su estatus de lengua cooficial en tres comunidades autónomas, de lengua de la educación en esas mismas comunidades, y con sus propias características lingüísticas, el catalán forma parte del patrimonio de una gran parte del pueblo español. Aunque hay escépticos sobre la supervivencia del catalán, los peligros presentados por esas personas todavía son supuestos y no la realidad.
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